martes, 8 de marzo de 2016

Informacion Lluvia de Ideas


La lluvia de ideas, también denominada tormenta de ideas, es una herramienta de trabajo grupal que facilita el surgimiento de nuevas ideas sobre un tema o problema determinado. La lluvia de ideas es una técnica de grupo para generar ideas originales en un ambiente relajado.
Esta herramienta fue ideada en el año 1919 por Alex Faickney Osborn (fue denominada brainstorming), cuando su búsqueda de ideas creativas resultó en un proceso interactivo de grupo no estructurado que generaba más y mejores ideas que las que los individuos podían producir trabajando de forma independiente; dando oportunidad de hacer sugerencias sobre un determinado asunto y aprovechando la capacidad creativa de los participantes.
Numerosos estudios recientes demuestran justamente lo contrario, que individualmente se generan más ideas que en grupo, por lo que la utilidad de esta técnica está en entredicho. Las conclusiones fueron obtenidas de 22 estudios de los cuales 18 corroboraron sus hipótesis.

Breve descripción:


La Lluvia de Ideas es una técnica que tiene como objetivo generar la mayor cantidad de ideas posibles en un periodo de tiempo determinado. En este método, los participantes son invitados a pensar ideas rápidamente alrededor de una pregunta, problema u oportunidad.

La única regla para desarrollar una lluvia de ideas son: “ninguna idea es mala”. Esta técnica, que prioriza la cantidad sobre la calidad de las ideas, es usada generalmente como un proceso divergente para estimular la creatividad y la innovación, y posteriormente, se transforma en un proceso convergente al agrupar y evaluar las ideas generadas durante el proceso.

Origen del método:


La primera persona en usar el método de la Lluvia de Ideas fue Alex Osborn. Esta técnica fue presentado por primera vez en 1948 en un libro llamado “Tu poder creativo”.

La lluvia de ideas se usó durante los primeros años al interior de las empresas con el objetivo de desatar la creatividad y así resolver distintos asuntos del ámbito laboral. Sin embargo, cuando los resultados se hicieron visibles, este método se extendió también a la academia.

Según Osborn, la Lluvia de Ideas o Brainstorming implica usar el cerebro para solucionar problemas de forma creativa y grupal, pero para lograrlo, debe conseguirse que todos los participantes ataquen el mismo objetivo de manera audaz.

¿Cuándo usarlo?


La Lluvia de Ideas, es usada cuando se pretende lograr que un grupo de personas comparta sus ideas acerca de un tema o pregunta particular. Esto podría ayudar a definir una idea, un enfoque o una estrategia. El método también puede ser usado para ayudar al grupo a romper paradigmas, patrones de pensamiento que estén bloqueando el desarrollo de nuevas ideas.

Cuando se habla de Brainstorming, se hace referencia a una técnica participativa de aplicación rápida y fácil que se utiliza, generalmente, para enfocar la energía y el “poder de la mente” de un grupo de personas en la solución de un problema específico.

El tamaño del grupo impacta directamente en la manera como debe desarrollarse la Lluvia de Ideas. En grupos de 15 personas o menos, resulta fácil capturar las ideas a medida que van siendo expresadas; en grupos más grandes, se recomienda crear subgrupos para luego comparar los resultados obtenidos en cada uno de ellos.

¿Cómo usar el método?


  • Para comenzar, el facilitador debe aclarar las reglas de juego:
  1. No hay malas ideas. A veces de la idea más loca, surgen los resultados más fabulosos.
  2. Sólo se deben ofrecer ideas, no juicios sobre ellas, eso vendrá después. Los juicios durante la Lluvia de Ideas pueden limitar la creatividad.
  • El facilitador entrega a los participantes el reto de la Lluvia de Ideas, la pregunta, o el tema alrededor del cual girará la dinámica.
  • Los participantes hablan sobre sus ideas o las escriben para compartirlas después. Si las ideas son expresadas en voz alta, un facilitador puede ir capturándolas en un papelógrafo o tablero. Es importante que el moderador permita que la Lluvia de Ideas fluya, los resultados no serán iguales si se intenta direccionar la dinámica en esta etapa.
  • Cuando las personas dejen de dar ideas, es recomendable esperar uno o dos minutos antes de anunciar el cierre de esta dinámica, ya que en ocasiones surgen nuevas ideas tras el silencio.
  • Se señala el final de la Lluvia de Ideas y, si es apropiado, se mueven, clasifican y evalúan las ideas producidas, las cuales podrán ser confrontadas y procesadas a través de métodos subsecuentes de agrupación, priorización y evaluación.
  • Finalmente, puede abrirse un espacio para reflexionar acerca de la experiencia, ya que con frecuencia los participantes se sienten animados y sorprendidos por la gran cantidad de ideas que surgieron durante el proceso.